Ethan Jonshon
Profesor emeritus de la Universidad Esters de Portland, Oregon (EE.UU).
Creo que muchos de nosotros estamos funcionando con la perspectiva de que hay algo en nosotros que está torcido o que somos el problema.
Pero no creo que los hombres negros seamos el problema. “Es decir, las mujeres y niñas negras sin duda lo pasan peor en un mundo antinegro porque habitan los espacios sociales donde el racismo, el sexismo, la homofobia y el capacitismo (entre otros sistemas) se entrecruzan y agravan considerablemente los estragos de la vida bajo el capitalismo, y viceversa. Pero ¿implica esto, a su vez, que los hombres y niños negros necesariamente lo pasan mejor?” (Sexton 2018: 5).
La violencia doméstica masculina dentro de las comunidades negras no debe ignorarse ni negarse.
Sin embargo, debe tenerse en cuenta que ocurre en un nivel comparable a la violencia doméstica femenina. Esto significa que la causa de esta agresión no se encuentra en las frustraciones o complejos ligados a la masculinidad, sino en la historia específica de las comunidades negras en Norteamérica, donde, durante generaciones, mujeres, hombres y niños fueron socializados en un contexto de violencia, pobreza, humillación e indignidad. No hay razón para creer que las mujeres podrían emerger milagrosamente ilesas de estas terribles condiciones mientras que los hombres negros permanecen irremediablemente dañados
(Ajari 224: 90).”
La masculinidad negra es una idea muy difícil sobre la que debatir y escribir. Tiene varios retos;
- Los racistas afirman que nuestra masculinidad es innata y debe ser contenida.
- La teoría (feminista) argumenta que debido a que a nosotros, los hombres negros, se nos ha negado la masculinidad, intentamos aplastar a quienes están por debajo de nosotros, es decir, a los más débiles dentro de nuestras comunidades, y más notablemente a las mujeres y niños negros. Es importante ver que esta teoría reproduce el mito de la hipersexualidad y la violencia de los hombres negros mientras que no condena a las feministas por esta reproducción.
- Y algunas mujeres negras dicen cosas como que les hemos fallado. No contribuimos a nuestras comunidades y familias como debemos. Por ejemplo, dicen que nos gustan más las mujeres no negras que las mujeres negras. No desarrollamos críticas de la masculinidad. Hablando de estar entre la espada y la pared.
Sin embargo, las citas anteriores plantean ideas y preguntas que creo que pueden ayudarnos a reconsiderar la masculinidad negra.
Sexton, por un lado en la primera cita intenta abordar la idea de que, independientemente de lo que el hombre negro recupere de su masculinidad, le sirve de poco en su comunidad. Lo que está diciendo, creo, es que la única masculinidad que el hombre negro tiene es una que es negativa. No sirve para proteger a quienes pertenecen a su comunidad ni para protegerse a sí mismo porque es una masculinidad negativa.
Por otro lado (aunque se refiere a Norteamérica, creo que se puede aplicar a la experiencia de la gente negra en Europa y América Latina) Curry intenta demostrar que lo que les sucede a las personas negras es diferente a lo que les sucede a otros grupos raciales, señalando cómo la violencia doméstica ocurre dentro de las comunidades negras de manera específica.
A menudo, las mujeres negras se alían con sus hermanas no negras en una causa común a través del fenómeno de la violencia doméstica o la violencia íntima.
Sin embargo, los datos indican que algo diferente está sucediendo en la comunidad negra, donde las mujeres negras cometen esta violencia de manera que sus pares no negras no lo hacen. Curry argumenta/sugiere/afirma en la que esto está relacionado con los impactos continuos de la esclavitud que sufren las mujeres negras. ¿Por qué serían inmunes a estas dinámicas y los hombres negros no?, pregunta.
Creo que ambas citas anteriores son puntos de partida cruciales para debatir y reflexionar sobre la masculinidad negra, ya que, en la actualidad, siento que la percepción que se suele tener en nuestras comunidades es que nosotros, los hombres negros, somos el problema. Somos quienes frenamos nuestra lucha. Que, de alguna manera, simplemente no hemos cambiado ni nos hemos adaptado lo suficiente como lo han hecho nuestras hermanas, madres e hijas negras.
Me opongo a que se reflexione sobre la masculinidad negra sin recurrir al trabajo de los Estudios Negros.
Curry representa los Estudios de Hombres Negros y Sexton los Estudios Negros Críticos. Ambos campos están fuertemente influenciados por el afropesimismo, que, en esencia, argumenta que las teorías tradicionales, es decir, el marxismo, el feminismo no negro y la soberanía, no son aplicables a la experiencia negra. ¿Qué tiene todo esto que ver que la masculinidad negra en España?
«Yo no soy de España. Nací en Los EEUU. Tengo 61 añitos. Provengo de un padre negro ascendiente de esclavos y de una madre blanca de ascendencia de varios paises Europeos y gente indigena de America del Norte. Desde que me recuerdo me identifico como negro».
Como escribe el profesor Michael Dumas en su artículo Against the Dark (2016) la identificación “blanco/a se utiliza casi exclusivamente como una negación de los otros: no es más que falso y opresivo,” no encuentro porque identificarme con mi parte blanca. Esto no quiere decir que no amaba a mi mamá.
Soy profesor de los Estudios Negros en la Universidad Estatal de Portland, Oregon. Mi interés es la experiencia de la gente de ascendencia Africana en España viene por mis estudios que he hecho en América Latina acerca de la negritud. Vi que mucha gente negra de allá iban al pais que es responsable de su presencia en América Latina por el legado de la esclavitud, para mejorar sus vidas. He pasado varios años en España estudiando y enseñando acerca de la (anti-) negritud.
Hace unos años me encontre con lo que se llama El Negro De Whatsapp. No voy a explicar lo que es porque todos saben en España que es. Es importante reconocer que este meme se volvió el meme más popular en la historia del país. El meme desde mi punto de vista es un representante de como a manera subconsciente el hombre negro esta visto en España. En pocas palabras es reducido a un pene enorme. Es algo violento, peligroso e hipersexual, algo fuera de lo humano y por lo tanto es algo que debe estar controlado a toda costa.
La mayor parte de la atención popular y académica sobre el “negro de WhatsApp” se centra en la psicología de la sociedad española
Sin embargo, para mi lo más relevante es comprender cómo vive y percibe esta representación el propio hombre negro. Es a la vez víctima y espectador —o, como dice David Marriott en su libro On Black Men (2000, pp. 68-72), “espectador como víctima”. Marriott, al igual que yo, se preocupa por la experiencia de los hombres negros al verse representados de manera deshumanizante. Se pregunta:
¿Cuál es el efecto emocional de verse reducido de esa forma? Es decir, ¿cómo es para una persona verse limitada a la representación de un pene enorme? ¿Qué impacto tiene esto sobre su psique?
Marriott escribe que «el subconsciente negro siempre llega tarde, siempre tarde» en relación con lo que le sucede a la psique negra al ser dominada o desplazada en dramas raciales como lo de arriba. La psique negra no puede desarrollarse debido a la confrontación entre ser negro (no humano) en un mundo humano no negro. Es abrumador y desorientador. Nos esforzamos por alinearnos con las luchas humanas. Pero descubrimos una y otra vez que no formamos parte de ellas. Porque alinearnos con nosotros mismos significa que nos llamarán terroristas o asesinos de policías. No tenemos un santuario como el de otros seres sintientes.
Mi intención aquí no es encontrar soluciones. Mi objetivo es tratar de entender la masculinidad negra mejor. Creo que muchos de nosotros estamos funcionando con la perspectiva de que hay algo en nosotros que está torcido o que somos el problema. Pero no creo que los hombres negros seamos el problema.